La Historia de Casa Lemmi

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Casa Lemmi ocupa hoy un antiquísimo palacio, seguramente anterior a la Colegiata que hay enfrente. Vamos a procurar reconstruir los acontecimientos que los muros, que hoy encierran nuestras habitaciones, han vivido, mudos destimonios de la sucesión de hechos históricos.

Mapa de San Quirico d’Orcia del 1600 con indicación de Casa Lemmi
Casa Lemmi en un mapa de San Quirico d’Orcia que se remonta al 1600
De los orígenes al Gran Ducado de Toscana
El Gran Duque Leopoldo
Leopoldo, Gran Duque de Toscana
La historia de Casa Lemmi es conocida incluso antes del Catastro de la Propiedad de 1820, encargado por el Gran Duque Leopoldo, como sede de la Oficina Postal de la zona gestionada y habitada por la familia Nispi, hoy desaparecida, del 600 al 800.
De lo precedente habla su fachada, testimonio elocuente de las transformaciones arquitectónicas producidas en el transcurso de los siglos. La presencia de arcos góticos de especial altura y nobleza llevó a pensar que en la Edad Media fue la sede del Vicariato Imperial, mientras que los artefactos etruscos que se encuentran en el jardín, hacen que se le dé un origen muy anterior al romano.
El frigidarium encontrado en una cueva, junto a cuanto queda de una gran apertura para la producción de calor, hacen pensar sin embargo en una antigua instalación termal o en un templo pagano. La presencia de esto es sugerida por una cúpula esférica truncada en la parte superior, y cerrada a los lados, en medio de una escalera que se remonta al 900.

El Ojo de Dios
El Ojo de Dios, una singular particularidad arquiitectónica
El relleno de los arcos góticos con un conjunto de dobles ventanas, el descubrimiento de los “Ojos de Dios” llevaron en cambio a creer que después de su uso como Sede Imperial, el edificio se haya convertido en Sede de los Templarios en San Quirico d’ Orcia, que recordemos que era una etapa importante de la Vía Francigena, entonces la principal vía de comunicación entre Roma y el norte de Europa.

Landolfo Petrucci, Señor de Siena
Landolfo Petrucci
Después de la sangrienta represión de la Orden del Temple se convirtió en propiedad de una familia noble de origen sienés, probablemente los Petrucci, Señores de Siena, tanto es así que en 1512, al regresar de un viaje a Bagni San Filippo, murió en San Quirico Pandolfo Petrucci, que se había opuesto enérgicamente a César Borgia .
Otros vestigios arquitectónicos como puertas exteriores y interiores hacen pensar en un pasado como convento.

A caballo entre los siglos XIX y XX
En el siglo XIX, la casa pasó a la familia Filugelli, dueña de latifundios en el Valle d’ Orcia , y luego, a principios del siglo XX, por via sucesoria a Achille Lemmi di Montegabbione, gran empresario agrícola e industrial que murió precozmente en los años 20.
Desde entonces, tomó el nombre de Casa Lemmi, y se ha mantenido como residencia privada y sede de negocios de las actividades agrícolas de la familia Lemmi y luego Lemmi Menesini.
En los años 70, Raffaella Lemmi Menesini, restauró totalmente por primera vez la estructura, dándole de nuevo el carácter señorial que había nublado el tiempo, en parte debido a la terribles destrucciones que tuvieron lugar durante la II Guerra Mundial.

La Segunda Guerra Mundial en San Quirico d’ Orcia
El mariscal de campo Albert Kesselring
Albert Kesselring
En 1942-1943 las tropas de Alemania, incluso antes del 8 de septiembre de 1943, habían hecho de San Quirico un bastión colocando en Pereti, entonces poder de la familia Menesini Lemmi, una batería de cañones que impidieron el avance del V Ejército Aliado a lo largo de la Via Cassia.
Por otra parte en aquellos terribles días, todavía en la memoria de los sobrevivientes, se había instalado en Casa Lemmi el mariscal de campo Kesselring, que dirigía las operaciones de los ejércitos alemanes. Por eso una serie de borbardeos aéreos sobre San Quirico y sobre la misma Casa Lemmi produjeron ingentes daños .
La prolongación del choque entre los aliados y las tropas alemanas continuaron varios días, debido a que el V Ejército Aliado fue obligado a tratar de superar el fuego de los cañones alemanes, llegando a San Quirico por el Monte Amiata , y cogiendo por detrás a la defensa alemana.
De aquí el frente se volvió incandescente porque los dos ejércitos se encontraron entre San Quirico e Pienza, uno frente al otro, combatiendo cuerpo a cuerpo.
El cañón alemán de la Segunda Guerra Mundial

Después de la Guerra
Después de la guerra, la reconstrucción de las actividades agrícolas, y la restauración de Casa Lemmi, fue tan dolorosa como rápida. Un tercio de Casa Lemmi, en su parte derecha, fue alcanzado por una bomba de los aliados, por lo que los escombros fueron vendidos para poder financiar la reanudación del trabajo en los campos. En su lugar se construyó un edificio de hormigón muy cuestionable, mientras que cuanto quedaba de Casa Lemmi se recuperó para la habitabilidad de la familia Menesini Lemmi, del encargado de la finca, y los demás trabajadores, y la gestión de las actividades agrícolas.
En el Valle d’ Orcia la familia Menesini Lemmi se comprometió a fondo en trabajos de financiación, en adquirir maquinaria agrícola cada vez más sofisticada, y convirtió una antigua hacienda arrendada, en un modelo de granja moderna gestionada con trabajadores especializados, cultivando primero el trigo duro, la alfalfa y otras semillas para mejorar los campos.
Todo esto sucedió en el clima incandescente de las grandes luchas sociales de los años 50 para la gestión de las hacienda agrícolas, y vio chocar políticamente figuras convertidas en legendarias en el Valle d’ Orcia, como Raffaella Menesini Lemmi que creía en la importancia de la maquinaria agrícola moderna para sustituir el trabajo humano, y Duilio Santinelli, jefe de los agricultores que reclamaban el derecho a co- administrar las haciendas agrícolas..
A las cuestiones sociales se mezclaron las políticas; propietaria y aparceros eran de diferente orientación política: la primera era de carácter liberal, los agricultores de antigua fe comunista.
A partir de aquí, las batallas de los agricultores por la paz durante la guerra de Corea, izando la bandera de la Paz en las eras durante la trilla. Esta bandera se hacía arriar inmediatamente de la propiedad por la fuerza pública
Otro tema fue la venta de los animales de trabajo como bueyes y vacas y cerdos, para afirmar el derecho de los agricultores a la co-participación en la dirección de la hacienda, seguido por las denuncia de parte de los propietarios y de otras tantas victorias de los propietarios en los tribunales. Una vez sucedió que de la venta abusiva se beneficiaron comerciantes deshonestos que pagaron a los agricultores con cheques sin fondos, por lo que los agricultores de la revuelta se vieron obligados a pagar a los propietarios el valor de lo vendido ilegalmente, recurriendo a sus ahorros, por otra parte a menudo importantes, dadas las dimensiones de las explotaciones agrícolas en 40/50 hectáreas. Pero las relaciones sociales y políticas tensas y a veces hostiles, no impidieron ni la colaboración en el trabajo, ni la existencia de un clima humano y sereno en las relaciones personales. En particular, entre Duilio y Raffaella Menesini Lemmi, el duelo socio-político no afectó a la estima y al afecto mutuos entre ambos, altos y nobles.
La llegada de nuevas maquinas agrícolas cada vez más sofisticadas, como los grandes tractores y segadoras hicieron irrelevante el uso de mano de obra de los aparceros, y de aquí nació el éxodo del campo durante los años 60, por lo que los agricultores dejaron la tierra para convertirse en trabajadores asalariados, con pocas excepciones constituidos por los que se trabajan en una actividad empresarial.
Desaparecida en 1999, en los albores del tercer milenio, la extraordinaria figura de Raffaella Menesini Lemmi, empresaria moderna y mujer valiente e inteligente, la finca agrícola conocida como las Briccole fue vendida para ser poco después demolida por manos incautas. Cuanto queda de la familia vive en Casa Lemmi y se ocupa de la gestión de este antiguo palacio hoy destinado a la Hospitalidad.
El personal de Casa Lemmi se compone de Giada y Giulia Savelli dos bisnietos de Duilio Santinelli que del bisabuelo han heredado la vivacidad mental y la simpatía humana.
Sesenta años después de las luchas sociales, la paz reina en el Valle d’ Orcia , y esta colaboración en Casa Lemmi es un testimonio elocuente. Pero esta es la historia del presente.