Las Leyendas de Casa Lemmi

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LA LEYENDA DE SAN FRANCISCO
Ojo de Dios

El Ojo de Dios, una singular particularidad arquitectónica
En Palazzo Lemmi, recientemente ha salido a la luz una antigua habitación con una cavidad triangular, de origen tal vez romano esculpida en la piedra arenisca y conectada por un pasaje, con la Cassia, o Francigena enfrente de la Colegiata.
La ubicación delante de la antigua Parroquia, el hecho de que en aquella época la actual Palazzo Lemmi haya sido un lugar de refugio también para los peregrinos, hace creible una leyenda.
Que entre estos peregrinos, probablemente sea de contar a San Francisco, cuyo paso por San Quirico d’Orcia hacia Siena está testimoniado también por el famoso cuadro de el Sassetta (Stefano di Giovanni, 1392–1450) que en “La boda mística de San Francisco con la Pobreza”, tabla conservada en el Museo Condè di Chantilly representa el episodio de la vida del Santo sobre el fondo del Monte Amiata y del Valle d’Orcia. Como narra la hagiografía franciscana, al Santo, de viaje a lo largo de la via Francigena se presentaron bajo el aspecto de tres doncellas las virtudes propias de la Regla de la Orden: Castidad, Pobreza, Obediencia. San Francisco celebró entonces sus bodas místicas con su virtud predilecta, la Pobreza.
En el cuadro, San Francisco ofrece el anillo nupcial a la Pobreza, representada con los pies desnudos, con un hábito arapiento y los cabellos sueltos. A los lados de la esposa están la Castidad, vestida de blanco, y la Obediencia, en hábito rojo.
Tras la boda las tres Virtudes suben al cielo, mostrando los símbolos que hacen evidente el significado alegórico: un yugo para la Obediencia, un lirio para la castidad, una rama de olivo (madera con la que, según la tradición, fue hecha la cruz de Cristo) para la Pobreza, que vuelve la cabeza hacia atrás para saludar a su esposo.
De particular interés es el fondo del paisaje: la silueta del Monte Amiata es inconfundible; entre el Santo y las Virtudes se puede ver la Vía Francigena; los castillos en el lado derecho de la escena (representados en clave fantástica, pero colocados según la verosimilitud geográfica) son, de abajo hacia arriba, San Quirico (se reconoce la Puerta Romana), Vignoni y (detrás de la cabeza de las Virtudes) Castiglion d’Orcia, a los pies del cual, transversalmente a la escena, el Orcia fluye; detrás de la cabeza del santo se dirige una rama de la Vía Francigena, mientras que la otra continúa hacia el valle del Paglia; no puede ser otro que Campiglia.
El castillo, que sube a la cima, presenta un sólido muro de fortificación con torres en las esquinas y está coronada por una ciudadela, los Visconti, coronada por un alta torre.
Aunque no se puede esperar que la representación sea fiel, impresiona el tamaño de la ciudad, que está densamente poblada y bien defendida.
El escorzo del Valle d’Orcia retratado por el Sassetta parecería ser Briccole, la antigua posada donde en el 831 D.C. se alojó también el arzobispo de Canterbury, en su viaje desde Roma a Britannia, a quince kilómetros de San Quirico d’Orcia, en el pasado propiedad de la familia que también es propietaria de Casa Lemmi, donde habría tenido lugar el encuentro narrado por el cuadro.
Todo hace pues suponer que San Francisco, después del encuentro místico haya proseguido a Siena hacia donde se dirigía, y que hubiera hecho parada en San Quirico d’Orcia , probablemente en la habitación recientemente redescubierta y símbolo del paso del tiempo.
La propiedad actual como memoria de este evento mantiene una reliquia propia del santo proveniente del Convento de los Capuchinos –ya en propiedad de la misma familia– apenas en las afueras de San Quirico, y que contiene un mechón de pelo del Santo..

El Dios Osenna y la Gruta

Hay un rumor que dice que en San Quirico había un río llamado Osenna, hoy desaparecido, porque San Quirico está en una colina y no se ve de qué manera un río pudiera fluir, a no ser que unos acontecimientos turbadores hayan cambiado del todo las características geológicas del terreno.
Pero hay otra posibilidad, apoyada por la existencia de cuevas en las viviendas del pueblo, entre las que se cuentan dos en Casa Lemmi, en las que el agua aparece y desaparece sin razón alguna, es decir, sin conexión con la lluvia o cualquier otro evento.
Y de aquí puede partir un razonamiento que cose juntos diversos aspectos de una manera lógica: el origen etrusco de San Quirico, el carácter oculto de los ritos etruscos, la existencia de un lugar de culto pagano, donde más tarde se levantó la Colegiata, el nombre Osenna del mítico río luego desaparecido, el nombre (P)orsena del más misterioso rey etrusco dado a esta zona, inducen a concluir que tal vez el Osenna haya sido una divinidad relacionada al rey Porsena, cuya tumba nunca ha sido encontrada.
Pero hay más: en los trabajos de reestructuración de la antigua bodega de Palazzo Lemmi, ha sido sacada a la luz, ahora ya olvidada, una cueva debajo de la entrada principal de Palazzo Lemmi y justo delante de la Colegiata,si bien a una profundidad de varios metros por debajo del suelo. La cueva, toda excavada a mano como se desprende de las huellas de los instrumentos utilizados en tiempos prehistóricos, pero luego utilizada por los etruscos, romanos, y en época medieval, tiene una bajada de … escalones labrados en travertino o piedra arenisca, y a la izquierda hay una cavidad excavada en la arcilla, cuya función no es fácil de identificar. ¿Una antigua tina para alimentos? ¿Una pila bautismal ? ¿Una copa para los sacrificios a los dioses? ¿Un frigidarium?
En el centro también hay una cavidad vertical conectada con la antigua Via Cassia, luego Francigena.
A los lados, tallado en la roca, algunas figuras inquietantes trazadas en época no datable. Piedras etruscas se han colocado en el suelo como asientos mudos de espectadores ahora desaparecidos.
La cueva está cerrada al público, pero se puede visitar previa solicitud a los Amigos de Casa Lemmi y Palazzo Lemmi, hospedados por un tiempo, pero sin poder descender del todo, ya sea por no perturbar el silencio que reina allí, ya sea por la dificultad de la bajada. La cueva es todavía visible, hasta la cancela que la separa del resto de la Casa.